Cuando hablamos de un TCA, hay que aceptar algo que aunque sea duro, es una realidad: no existe un “punto final” claro.
Muchas veces nos imaginamos la recuperación como un proceso con un punto de inflexión que marca un antes y un después, y que una vez cruzado, te hace volver a ser libre. El TCA forma parte de tu pasado, pero nunca más de tu presente.
Sin embargo, esto no es del todo así y, de hecho, creerlo puede llegar a ser incluso contraproducente. De ahí que muchas veces, cuando en consulta aparece un:
“He recaído Silvia, siento que he vuelto a la casilla de salida”
Lo primero que hago es recordaros que ni la recuperación es una línea recta de no-retorno, ni recaer es fracasar.
La recuperación de un TCA es un camino en el que se avanza, se hace una pausa, se retrocede, se vuelve a avanzar. Hay días en los que te enfrentas a emociones que estaban anestesiadas, otros en los que aprendes a gestionar el ruido mental y otros en los que, finalmente, entiendes que puedes mantenerte estable incluso ante los momentos más difíciles.
De pronto te das cuenta que estás logrando lo que para ti un día era impensable, y que te sientes muy bien ante ello. Y quizá, esa sea la meta.
Pero desde luego que una recaída no invalida tu progreso ni borra todo lo que has recorrido.
Dicho esto, hablemos en términos claros, ¿qué es realmente una recaída?
Recaída no es lo mismo que derrota
Desde mi punto de vista como psicóloga especialista en la alimentación, una recaída es la señal de que hay algo de ti que todavía necesita ser visto.
A veces, esa señal aparece en forma de impulsos como atracones o restricciones. Es como una vuelta a los patrones que estabas tratando de dejar atrás.
La primera vez que vi a un paciente “recaer”, pude sentir su desesperación por creer que había perdido todo lo ganado. Recuerdo como me decía que todo el esfuerzo no había servido para nada, que se sentía un fracaso.
Todo esto me removió porque pude ver en su dolor algo tan humano como la necesidad de que algo deje de doler de una vez por todas, el miedo a que ese malestar no se vaya nunca, y el deseo de poder vivir sin esa carga constantemente.
Ahí entendí aún más que tras las recaídas hay emociones y heridas que todavía no sabemos gestionar de otra forma. Por ejemplo, situaciones de estrés, cambios importantes, agotamiento emocional o soledad. Piensa que el TCA fue tu forma de controlar todo eso, es una herramienta conocida, y en ocasiones, puede reactivarse.
Pero insisto: la recaída no es volver atrás, sino una oportunidad para aprender algo nuevo y conocerte un poquito más. La recaída puede enseñarte lo que te desborda, lo que no puedes sostener, lo que te duele…. y en ese punto, el proceso se fortalece.
Por eso, si estás viviendo una recaída en este momento, recuerda que todo lo que has aprendido hasta ahora sigue ahí, sumando. No hace falta volver a la casilla de salida, simplemente volver a ti, ahora con más sabiduría.
Recordatorios que suelo dar en consulta
Por último, me gustaría dejarte algunos recordatorios que suelo compartir con las personas a las que acompaño, por si alguno de ellos te sirva hoy.
- Cambia las preguntas
En lugar de preguntarte: “¿por qué he vuelto a caer?” dale un giro a tu historia mental y pregúntate: ¿qué estaba necesitando que no he sabido darme?”
- Lo que callas crece
Muchas veces, lo que no se nombra empieza a hacerse grande, y una vez exteriorizado, comienza a perder fuerza. Hablar con alguien de confianza o tu terapeuta puede marcar una gran diferencia.
- Aférrate a lo esencial
Me refiero a lo que ya sabes: dormir lo mejor que puedas, mantener la regularidad en las comidas, llevar al día tu diario emocional, alejarte de lo que te desestabiliza.
- Busca un espacio seguro
Ante una recaída, vuelve a espacios seguros que te hagan sentirte bien (a poder ser, que te ayuden a desconectar digitalmente), como leer, bailar, la fotografía, tocar un instrumento, salir a la naturaleza…
Y en definitiva, grábate la idea de que una recaída no es rendirse, es parte del camino. Una parte incómoda, no lo vamos a negar, pero necesaria al fin y al cabo para seguir avanzando.
Si necesitas apoyo profesional, puedes contar conmigo. Estaré encantada de poder acompañarte y ayudarte a encontrar sostén incluso en esos días en los que todo se tambalea.


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